La actualización del sistema operativo, sea Linux, Microsoft Windows o Mac Os, siempre ha traído dolores de cabeza al usuario debido a la incompatibilidad inherente con software de terceros, ya se por aplicaciones que ya no tienen soporte y son obsoletas o porque los desarrolladores de las empresas fabricantes no implementaron los ajustes necesarios para ser compatibles con tales actualizaciones.
Hemos visto incontables veces como el Windows de Microsoft genera múltiples errores tras cada actualización mayor, desde malfuncionamiento de los periféricos o hardware en general hasta las famosas pantallas azules. En Mac Os las cosas no cambian tanto y la más reciente versión 'Big sur' es una muestra fehaciente de esto.